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Salud y BienestarPublicado el 9 de septiembre de 20264 min de lectura

¿Cuánto influyen los amigos en el consumo de drogas durante la adolescencia?

La influencia de los compañeros va más allá de la presión directa. Descubre cómo la normalización social, la elección de amistades y las dinámicas familiares determinan las decisiones de un adolescente respecto a las sustancias.

Un grupo de adolescentes hablando y riéndose juntos al aire libre en el parque durante la tarde.

A menudo, a los padres les preocupa el amigo equivocado. Cuando un adolescente empieza a pasar tiempo con un grupo nuevo, cambia su forma de vestir o vuelve a casa más tarde, suelen surgir inquietudes sobre el vapeo, el alcohol o las drogas. La reacción instintiva es comprensible: el deseo de proteger a un hijo alejándolo de estas influencias. Sin embargo, la influencia de los compañeros es más compleja que el hecho de que una persona corrompa a las demás. Los adolescentes eligen a sus amigos, en parte, porque ya comparten intereses, y los grupos desarrollan sus propias normas. Comprender estas fuerzas puede ayudar a los padres a responder de forma más eficaz que limitándose a prohibir amistades.

Por qué los amigos cobran tanta importancia durante la adolescencia

A medida que los niños avanzan hacia la independencia, los amigos se convierten en espacios donde experimentar con la identidad. Se fijan en sus compañeros para decidir cómo vestir, qué música escuchar y qué comportamientos favorecen la aceptación. Estas cuestiones forman parte normal del desarrollo, pero el deseo de pertenecer puede influir a veces en decisiones arriesgadas. Un adolescente puede participar dentro de un grupo en actividades que nunca elegiría por sí solo.

La sutileza de la presión de grupo

A menudo imaginamos la presión de grupo como algo directo y expresado en voz alta, pero con frecuencia es mucho más sutil. Si todos están vapeando en una reunión, el comportamiento empieza a parecer normal. Esta normalización social puede ser más poderosa que las exigencias directas. Un joven puede participar simplemente porque negarse le resulta incómodo en el plano social, lo que hace que ciertos hábitos parezcan una parte habitual del proceso de hacerse mayor.

También existe una distinción científica entre la influencia de los compañeros y la elección de compañeros. Los adolescentes tienden a sentirse atraídos por personas parecidas a ellos. Un joven que ya esté interesado en experimentar puede buscar compañeros con actitudes similares. Reconocerlo es importante porque alejar a un amigo quizá no elimine la motivación subyacente del comportamiento.

Cómo gestionar las amistades y los comportamientos

Aunque es necesario intervenir si existe un riesgo para la seguridad, prohibir por completo ciertas amistades puede tener consecuencias imprevistas, como el secretismo o una mayor atracción hacia el compañero desaprobado. En lugar de imponer prohibiciones inmediatas, intenta comprender la relación y qué le gusta a tu hijo adolescente de ese grupo. Suele ser más eficaz criticar el comportamiento que a la persona. Mostrar rechazo hacia una actividad como vapear sin atacar toda la identidad de un amigo da al adolescente menos motivos para ponerse a la defensiva.

Practicar cómo negarse y salir de la situación

Decirle a un adolescente que «simplemente diga que no» es más fácil en la teoría que en la práctica. Ayúdale a preparar respuestas realistas que no tengan un coste social elevado, como «no es lo mío», o a mencionar que tiene un compromiso a la mañana siguiente. Además, estableced una estrategia neutral para salir de la situación. Si se siente incómodo, asegúrate de que sepa que puede llamar para que vayan a recogerlo sin que se le hagan preguntas en ese momento. La seguridad debe ser lo primero.

El papel de los entornos extraescolares

Diversificar los círculos sociales de un adolescente puede ofrecer protección. Cuando un niño participa en clases de instrumento, deportes o interpretación y teatro, construye múltiples identidades. Si un grupo de compañeros se vuelve poco saludable, todo su mundo social no depende de ese único grupo.

Sin embargo, los padres deben valorar la cultura específica de cada actividad. Algunos entornos deportivos pueden desincentivar el tabaco, pero normalizar el alcohol. Es importante observar los valores que entrenadores y compañeros mayores admiran y toleran. Que un mentor respetado deje claro que ciertos comportamientos son incompatibles con el equipo puede ejercer una poderosa influencia que refuerce las habilidades sociales y unos límites saludables.

Mantener el vínculo con los padres

Las investigaciones indican que los padres siguen influyendo en los valores y las expectativas incluso cuando la influencia de los compañeros alcanza su punto máximo. Aunque un adolescente quizá no obedezca todas las órdenes, un historial de comunicación y límites sigue siendo importante. Es fundamental asegurarse de que el hogar no sea un lugar del que sienta la necesidad de escapar. Combinar límites claros con una conexión auténtica —escuchar sin corregir de inmediato— ayuda a proporcionar una base segura a un joven que también puede necesitar apoyo para el desarrollo infantil mientras atraviesa estos años.

Fomentar la resiliencia

El objetivo último de la crianza no es apartar del entorno de un niño a toda persona que pueda resultar cuestionable, sino ayudarle a desarrollar el criterio necesario para seguir siendo él mismo en cualquier situación. Céntrate en fortalecer al adolescente proporcionándole información, expectativas claras y varias comunidades en las que sienta que pertenece. No puedes elegir a todas las personas que conocerá, pero sí puedes ayudar a criar a alguien que no necesite cambiar su forma de ser solo para encajar.

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