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Salud y BienestarPublicado el 9 de septiembre de 20264 min de lectura

¿Está tu hijo demasiado ocupado para dormir? Por qué los horarios pueden perjudicar el descanso

Cuando el colegio, los deberes y las actividades coinciden, el sueño suele ser lo primero que pierden las familias. Aprende a detectar si un niño tiene demasiadas actividades y a priorizar el descanso como pilar del desarrollo.

Un adolescente descansando tranquilamente en su dormitorio durante el día, ilustrando la importancia de la recuperación y los momentos de calma.

Tu hijo se despierta a las 7:00 de la mañana. El colegio empieza a las 8:30. Vuelve a casa por la tarde y después tiene deberes, entrenamiento de fútbol y piano. Luego llegan la cena, la ducha y los preparativos para el día siguiente. Quizá pase media hora con el móvil y, de repente, son las 10:30 u 11:00 p. m.

Por separado, nada en el horario parece poco razonable. El colegio es necesario, los deberes son importantes, el deporte es saludable y la música es educativa. Pero cuando se combinan todas estas cosas razonables, algo tiene que ceder. Muy a menudo, ese algo es el sueño. Esto genera un problema que muchas familias no reconocen de inmediato: puede que tu hijo no tenga un problema de sueño, sino un problema de horarios.

¿Cuánto necesitan dormir realmente los niños?

A veces, los padres subestiman cuánto necesitan dormir los niños y los adolescentes. En general, se recomienda que los niños de aproximadamente 6–12 años duerman unas 9–12 horas cada 24 horas, mientras que los adolescentes de 13–18 años suelen necesitar unas 8–10 horas.

Si un niño de diez años tiene que despertarse a las 7:00 a. m. y funciona mejor con diez horas de sueño, debe estar dormido aproximadamente a las 9:00 p. m. Cuando los padres calculan hacia atrás la hora de acostarse a partir de la hora de levantarse, algunos horarios familiares se ven de forma muy distinta. El verdadero problema suele ser acumulativo, en lugar de deberse a una sola actividad.

La trampa del «buen padre»

Muchos niños acaban teniendo demasiadas actividades porque sus padres intentan hacer algo positivo. El fútbol fomenta el trabajo en equipo y las clases de inglés pueden ayudar de cara al futuro. Cada decisión parece sensata, así que los padres siguen añadiendo actividades. Una actividad se convierte en tres y, al final, el niño tiene un horario semanal impresionante, pero le queda muy poca infancia entre una cita y otra. Un conjunto de buenas decisiones puede aun así crear un mal horario.

El sueño suele tratarse como tiempo flexible porque el colegio, el deporte y las clases de refuerzo tienen horarios fijos. La hora de acostarse se convierte poco a poco en la cuenta de la que cada problema de horarios retira tiempo. Esto es peligroso porque, a corto plazo, el sueño parece negociable, pero las consecuencias de un patrón crónico son importantes para el apoyo al desarrollo infantil.

Por qué el sueño es importante para el aprendizaje y el deporte

Durante la infancia, el sueño favorece el aprendizaje, la consolidación de la memoria, la regulación emocional y la recuperación física. Los padres pueden reducir las horas de sueño para dejar más tiempo a actividades destinadas a mejorar el desarrollo, pero dormir poco puede interferir en los mismos procesos que esas actividades favorecen.

  • Aprendizaje: A un cerebro cansado le cuesta concentrarse, lo que hace que los deberes a última hora de la noche sean menos eficientes.

  • Recuperación física: Para los niños activos, la recuperación forma parte del entrenamiento. Un deportista con cansancio crónico puede tener peor concentración y tiempo de reacción.

  • Memoria: Dormir es esencial para consolidar la memoria después de un día de aprendizaje o práctica.

Evaluar el horario

Para saber si un niño tiene demasiadas actividades, busca señales de alerta como dificultad persistente para despertarse, irritabilidad o pérdida de entusiasmo por una actividad de fin de semanafavorita. Los padres deberían preguntarse: «¿Dónde está el tiempo libre?». Si no hay tiempo para el juego sin organizar o el descanso espontáneo, es probable que el horario esté demasiado lleno.

Calcula el tiempo de las actividades de puerta a puerta

Una actividad de una hora rara vez ocupa solo una hora. Si se tienen en cuenta el desplazamiento, la preparación y la ducha, una «clase de una hora» puede ocupar más de dos horas. Calcular el coste real en tiempo de las actividades extraescolares es esencial para crear una rutina nocturna realista.

Organizar el horario hacia atrás

La mayoría de las familias organizan el horario a partir del colegio. Prueba a hacerlo al revés: empieza por la hora necesaria para despertarse, resta las horas de sueño necesarias, establece una hora para acostarse y reserva un periodo para relajarse antes. Así, el sueño se convierte en un requisito fijo en lugar de ocupar el tiempo sobrante.

El objetivo no es crear el horario infantil más lleno posible, sino uno sostenible. Los niños necesitan educación y movimiento, pero también dormir lo suficiente para crecer, aprender y disfrutar de lo que hacen. A veces, lo más beneficioso que puede hacer un padre es restar.

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