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Salud y BienestarPublicado el 9 de septiembre de 20265 min de lectura

Prevenir el consumo de drogas en adolescentes: consejos prácticos para padres

Descubre cómo fomentar factores de protección, mantener la comunicación y ayudar a los adolescentes a desarrollar la confianza necesaria para tomar decisiones seguras sobre las sustancias.

Un progenitor y un adolescente sentados juntos al aire libre, manteniendo una conversación tranquila con luz natural.

Para muchos padres, el consumo de drogas en adolescentes es uno de los aspectos más preocupantes de la adolescencia. No puedes estar con tu hijo todo el tiempo ni elegir a todos sus amigos. A medida que los adolescentes ganan independencia, puede que sepas menos sobre adónde van, qué ven en internet y qué ocurre cuando no hay adultos cerca.

Esto puede llevar a los padres a preguntarse: «¿Qué puedo hacer realmente para reducir el riesgo?». Aunque ningún método garantiza que un adolescente nunca vaya a probar el alcohol, el vapeo o las drogas, la prevención no es solo cuestión de suerte. Los padres pueden influir en varios factores de protección importantes: las relaciones, la comunicación, la supervisión, las expectativas, los entornos sociales y la forma en que los adolescentes emplean su tiempo.

Empieza antes de lo que crees necesario

A menudo, el peor momento para empezar a hablar sobre drogas es después de descubrir que tu hijo adolescente ya las consume. Las conversaciones pueden comenzar antes y no tienen por qué ser sermones que den miedo. Los padres pueden hablar gradualmente sobre el tabaco, el vapeo, el alcohol, el cannabis y otras sustancias a medida que los niños alcanzan una edad en la que pueden encontrárselas.

El mensaje debe ser claro y adecuado para su edad. Varias conversaciones breves a lo largo de los años suelen resultar más naturales que una enorme «charla sobre drogas». Debes explicar qué son estas sustancias, por qué las consume la gente, qué riesgos conllevan y qué debe hacer tu hijo si sus amigos se las ofrecen.

Establece expectativas y supervisa los entornos

Los adolescentes necesitan saber cuál es la postura de sus padres. La ambigüedad puede interpretarse fácilmente como un permiso. Puedes reconocer que, con el tiempo, tu hijo adolescente tomará decisiones de forma independiente y, al mismo tiempo, comunicarle con claridad las expectativas familiares sobre el consumo de sustancias.

A medida que los niños crecen, la supervisión parental debe cambiar. La independencia no significa que los padres dejen de conocer la información básica. Una supervisión eficaz no implica necesariamente vigilar, sino mantener la suficiente implicación en la vida de tu hijo adolescente para comprender los entornos en los que se mueve. Conocer a sus amigos también es fundamental, ya que adquieren una enorme influencia durante la adolescencia. El objetivo es evitar desconectarse por completo de una de las partes más influyentes de la vida de tu hijo.

Construye una relación en la que se puedan contar verdades difíciles

Si tu hijo adolescente está en una fiesta y se siente incómodo, ¿te llamará? Eso depende de lo que crea que ocurrirá después. Si llamar a casa le garantiza una humillación o un castigo antes de poder explicar nada, puede decidir no hacerlo. Algunas familias establecen una regla según la cual la seguridad inmediata es lo primero y la conversación viene después. Construir esta confianza en sí mismo permite que tu hijo tenga una salida de emergencia.

Proporciona un sentimiento de pertenencia

La adolescencia conlleva una intensa búsqueda de identidad. Los adolescentes quieren saber cuál es su lugar. Participar en actividades deportivas, musicales, de interpretación y teatro, arte o voluntariado les aporta estructura y objetivos.

Las actividades extraescolares no pueden garantizar la protección, pero proporcionan un sentimiento de pertenencia. Un adolescente que se identifica como músico o deportista cuenta con una fuente de identidad más allá de los entornos sociales en los que pueden darse conductas de riesgo. Sin embargo, existe una diferencia entre una vida con sentido y una agenda llena. El objetivo no es ocupar cada minuto disponible, sino ayudarle a construir aspectos de su vida que merezca la pena proteger.

Presta atención a la salud mental

El consumo de sustancias no siempre está relacionado con la búsqueda de emociones; algunos adolescentes las consumen como respuesta al malestar emocional. La ansiedad, la depresión o la soledad persistentes merecen atención por sí mismas. Los padres deben buscar apoyo psicológico si sospechan que existen dificultades subyacentes, en lugar de tratar el consumo de drogas únicamente como un mal comportamiento.

Da ejemplo de coherencia y ofrece información precisa

Los adolescentes se dan cuenta de las incoherencias. Los padres que muestran un consumo de sustancias poco saludable mientras advierten a sus hijos sobre los riesgos pueden debilitar su mensaje. La coherencia entre lo que dicen los adultos y lo que observan los niños es fundamental. Además, evita utilizar el miedo como única estrategia. Las afirmaciones extremas pueden restar credibilidad. La información precisa sobre los riesgos resulta más útil que las exageraciones.

Presta atención a los cambios que aparecen juntos

Fíjate en conjuntos de cambios persistentes, en lugar de en incidentes aislados. Un descenso del rendimiento escolar acompañado de un secretismo inusual, dinero que desaparece y cambios importantes en los grupos sociales merece más atención. Si descubres que tu hijo ha experimentado con sustancias, no pierdas la oportunidad de hablar. Pregúntale qué ocurrió y por qué las probó antes de decidir cómo responder.

En última instancia, la prevención es una red. Una relación sólida, una supervisión razonable y el bienestar emocional desempeñan un papel. El objetivo a largo plazo es ayudar a formar a una persona joven que tenga los conocimientos y los motivos para tomar mejores decisiones cuando nadie la esté observando.

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