Volver a las guías
Salud y BienestarPublicado el 9 de septiembre de 20264 min de lectura

¿Puede el deporte hacer que tu hijo sea más alto? La verdad sobre el crecimiento y la actividad deportiva

¿El baloncesto aumenta realmente la estatura o el fútbol frena el crecimiento? Analizamos la ciencia de los efectos de selección, la genética y cómo influye el deporte en los huesos en desarrollo.

Un grupo de adolescentes jugando un partido amistoso de baloncesto en una cancha al aire libre bajo el sol de última hora de la tarde.

Es una pregunta habitual entre los padres: ¿ayudarán ciertos deportes a que una hija crezca más o podría jugar demasiado al fútbol hacer que un hijo sea más bajo? A primera vista, la idea parece lógica. Los jugadores de élite de baloncesto y voleibol suelen ser extremadamente altos, mientras que los nadadores suelen tener cuerpos largos y atléticos. Sin embargo, esto suele confundir el tipo de cuerpo que ayuda a alguien a destacar en un deporte con el efecto real que ese deporte tiene en el cuerpo.

La evidencia científica no demuestra que practicar determinados deportes haga que un niño sano crezca significativamente más de lo que crecería de otro modo. En realidad, la relación entre la actividad deportiva y el desarrollo se basa en la genética, la nutrición y la selección biológica.

¿Qué determina realmente la estatura de un niño?

La genética influye considerablemente en la estatura; los padres altos tienen más probabilidades de tener hijos altos. Sin embargo, el crecimiento de un niño también depende de factores como la nutrición, la salud general, la función hormonal, el sueño y el momento en el que comienza la pubertad. Durante la infancia, los huesos largos crecen a través de unas zonas especializadas de cartílago llamadas placas de crecimiento, que se van cerrando gradualmente a medida que se alcanza la madurez ósea.

El efecto de selección en el baloncesto y el voleibol

No hay pruebas convincentes de que el baloncesto aumente la estatura adulta final de un niño. La razón por la que los jugadores profesionales son tan altos se debe a un efecto de selección. Los adolescentes que son altos por naturaleza tienen ventaja, cuentan con más probabilidades de ser seleccionados para equipos de competición y siguen jugando a niveles de élite. No son necesariamente altos porque hayan practicado ese deporte; practican ese deporte a un alto nivel porque son altos.

Del mismo modo, el voleibol incluye saltos y movimientos en los que se soporta el peso corporal que contribuyen a la salud y la fortaleza óseas. Aunque el ejercicio puede influir en la densidad y la geometría de los huesos, unos huesos más fuertes no implican automáticamente que sean más largos.

La natación y el crecimiento

Los nadadores de élite suelen tener brazos largos y hombros anchos, pero la natación no estira físicamente el esqueleto. Aunque es una actividad excelente para la salud cardiovascular y la coordinación, no hay pruebas de que haga que los huesos largos crezcan sustancialmente más. Las proporciones corporales que ofrecen una ventaja en el agua son simplemente las que llevan a ciertos deportistas a lo más alto de este deporte.

¿Puede el ejercicio ayudar a alcanzar el potencial natural?

La actividad física regular es una parte fundamental del apoyo al desarrollo infantil, ya que ayuda a los niños a alcanzar su potencial determinado genéticamente. Aunque las actividades en las que se soporta peso son valiosas para desarrollar la fortaleza ósea, no añaden centímetros adicionales por encima del límite biológico de un niño.

La principal preocupación no es el deporte en sí, sino si un joven deportista que entrena intensamente recibe suficiente descanso y nutrición. Si la ingesta energética es insuficiente de forma crónica en comparación con el gasto, los procesos fisiológicos normales pueden verse alterados. Las placas de crecimiento también deben protegerse de cargas excesivas o inadecuadas y de un sobreesfuerzo repetido.

El mito del freno al crecimiento

Un mito habitual afirma que los niños deben evitar levantar pesas porque detiene el crecimiento. En realidad, no se considera que el entrenamiento de fuerza con una supervisión adecuada frene el crecimiento. La clave está en emplear la técnica correcta y avanzar de forma apropiada para la edad, en lugar de copiar programas de culturismo para adultos.

¿Qué ayuda realmente a un niño que está creciendo?

Para favorecer un desarrollo saludable, los padres deben centrarse en los siguientes pilares:

  • Nutrición adecuada: Garantizar una dieta equilibrada con suficientes proteínas, calcio y vitamina D.

  • Sueño suficiente: Fundamental para la regulación hormonal y la recuperación.

  • Actividad regular: Practicar ejercicio físico infantil mediante diversos deportes para desarrollar la coordinación y la fuerza.

  • Recuperación: Dejar tiempo para que el cuerpo descanse y se desarrolle.

  • Atención médica: Consultar a un pediatra si el ritmo de crecimiento cambia de forma inesperada.

En última instancia, la elección de un deporte debe basarse en el interés, la diversión y el desarrollo de la confianza en lugar de en la esperanza de ganar unos centímetros de estatura. Tanto si a un niño le encanta el fútbol, el baloncesto o la natación, la mejor actividad es aquella que le mantiene activo y le permite desarrollarse felizmente.

Más guías