¿Tiene mi hijo que ser bueno en los deportes y el arte además de en los estudios?
Es normal que los niños con altas capacidades académicas tengan un nivel medio en los deportes o las actividades creativas. Descubre por qué el equilibrio y el disfrute importan más que destacar en todo.

Tu hijo saca unas notas excelentes. Aprende rápido, disfruta del colegio y puede destacar especialmente en matemáticas, ciencias, idiomas o lectura. Pero entonces miras más allá del aula y observas que no se le da especialmente bien el fútbol, muestra poca aptitud musical o sus dibujos son normales para su edad. Surge una nueva preocupación: ¿es un problema que un niño tenga muy buen rendimiento académico, pero no parezca tener talento para nada más?
Por lo general, la respuesta es no. La capacidad académica es en sí misma un conjunto de fortalezas importantes. Y, quizás aún más importante, un niño no necesita destacar en todas las actividades para que estas le aporten valor.
Destacar en los estudios es una verdadera fortaleza
A veces hablamos del talento como si se encontrara principalmente fuera del colegio. Es fácil reconocer a un futbolista talentoso o a un pianista con grandes aptitudes. Sin embargo, un niño que comprende rápidamente los conceptos matemáticos, recuerda información con facilidad o escribe excepcionalmente bien también demuestra una capacidad considerable. Las fortalezas académicas, como el razonamiento lógico y la lectura y escritura pueden llegar a ser útiles en una enorme variedad de profesiones e intereses.
El deporte es valioso incluso sin talento
Para participar no hace falta tener talento. Tu hijo no necesita ser un gran futbolista para beneficiarse del juego, ni ganar torneos para disfrutar del tenis. Para un niño centrado en los estudios, la actividad física puede resultar especialmente útil porque hace que el cerebro y el cuerpo trabajen de una forma distinta a la del aula. El objetivo debería ser simplemente encontrar una actividad física que le guste lo suficiente como para seguir practicándola.
Si los deportes de equipo competitivos no le atraen, explora otras formas de movimiento. Algunos niños a los que no les gusta la educación física tradicional podrían descubrir que disfrutan de las artes marciales o de actividades individuales como la natación y la escalada. El objetivo es la salud y la variedad, no los trofeos.
Expresión creativa sin competición
No todos los niños que reciben clases de instrumento tienen que convertirse en músicos profesionales. Las actividades creativas pueden proporcionar disfrute y formas de expresión difíciles de medir con notas. Un niño con un buen rendimiento académico puede pasar gran parte de su vida siendo evaluado mediante calificaciones de exámenes y clasificaciones. Un taller de arte puede ofrecerle la oportunidad de crear sin necesidad de ser el mejor.
La importancia de ser principiante
Un niño acostumbrado a estar entre los mejores académicamente puede sentirse incómodo al tener un nivel medio en algo. En realidad, esta es una importante oportunidad de aprendizaje. Los niños necesitan experiencias en las que el éxito no sea inmediato; tienen que descubrir que ser principiante es normal. Para un niño al que le resulta fácil tener éxito en el colegio, aprender a tener un nivel medio en algo y seguir adelante de todos modos es una habilidad esencial para la vida.
Mirar más allá de las categorías tradicionales
Quizás estés buscando talento en un abanico de actividades demasiado limitado. Las capacidades de los niños no encajan perfectamente en tres casillas etiquetadas como estudios, deporte y arte. Un niño puede no mostrar interés por la pintura, pero sí tener facilidad para la escritura creativa o la programación. A medida que los niños conocen mejor el mundo, pueden surgir nuevas fortalezas, como el liderazgo, la empatía y la comunicación.
Apoyar su camino natural
Si a tu hijo le va muy bien académicamente, pero parece tener un nivel medio en deportes y arte, por lo general no hay motivo para considerarlo una carencia. Ofrécele oportunidades y deja que pruebe cosas nuevas, pero resiste la tentación de crear un talento a la fuerza simplemente porque crees que todos los niños deberían tener uno. Si necesita ayuda adicional con sus pasiones, podrías buscar apoyo con los deberes de idiomas o ciencias para seguir alimentando su curiosidad.
El talento es valioso. El equilibrio también. Y, a veces, ser feliz, curioso y estar sano importa mucho más que ser el mejor.
